Imaginaos escribiendo. Ante la página en blanco. ¿Merece la pena que
mancille el folio con mi prosa? Las dudas se acumulan y solo con
reticencia empiezas a escribir. Entonces paras ¿es este adjetivo el más
apropiado? ¿Tiene suficiente fuerza la frase? ¿Estoy revelando el final
demasiado pronto? Estas preguntas rondan la cabeza de la mayoría de
escritores. Hay un diablillo sobre nuestro hombro, sobre nuestro hombro
izquierdo, diciéndonos que paremos de escribir, que no hemos pensado
suficiente, que revisemos nuestras ideas y nuestra prosa, que no valemos
para...
¡¡Silencio!!
No es así como se escribe. La escritura funciona en dos fases, escribe
primero, revisa después. No hay que pensar a cada momento, no hay que
detenerse, porque eso, además de cortar el rollo y forzar una escritura
más atrancada, es una fuente de ansiedad. ¿Quién te ha dicho a ti que no
vayas a encontrar las respuestas a tus preguntas tres líneas más
adelante? Sigue escribiendo y muchos de los viejos problemas se irán
resolviendo solos. Así es como funciona esto. Y, aparte de todo esto,
sentir como fluyen las ideas y las palabras, como se unen mejor (o peor,
pero vas a corregir después ¡Qué coño importa!) es algo que recomiendo a
todo escritor. Es eso, o quedarte con nada.
Esa es la premisa de The most dangerous writing app. Escribe sin parar,
o lo perderás todo. Elige el límite (la meta) apropiada; bien en
palabras (de 75 a 1700) o bien en tiempo (de 3 a 15 minutos) y ponte a
escribir como si te estuvieran persiguiendo unos perros, es eso, una
persecución, tómate más de cinco segundos para un respiro, y lo perderás
todo. Pero si lograr tirar a un lado tus esquemas y tus prejuicios, tus
autocríticas y todo lo que te obstruye, te olvidarás de perros, minutos
y palabras y la escritura fluirá de ti de manera maravillosa, sí,
maravillosa, así te vas a sentir mientras escribas de ese modo. No pares
para disfrutarlo, no obstante.
No soy el primero que habla de que esta es la forma de escribir. La
escuela de escritores de Gotham, entre otros, la menciona en su famoso
manual. Espíritu libre y editor severo, uno primero, el otro después. El
proceso creativo funciona mejor así, realimentándose a medida que pasas
más tiempo en él y creciendo de forma exuberante, ya lo podarás luego,
pero es grande tener un gran árbol del que podar.
Como el creador ha logrado esto parece casi insultante, una idea tan
sencilla que lleva a un éxito tan rotundo. Probadlo, no os
arrepentiréis. Para aquellos cuya conexión a internet sea deficiente, se
puede usar offline sabiendo como. Pulsamos en help que está en la
pantalla incial en la esquina superior izquierda, buscamos el link de
OpenSource, que nos llevará a GitHub, allí, en un botón verde a la
derecha se puede descargar un .zip que contiene todo el programa, una
vez descargado, se descomprime y se puede iniciar sin conexión pulsando
en el archivo index.html.
Es posible que penséis que textos así no pueden ser sino un galimatías
retorcido, una sopa de palabras, juzgad vosotros mismos, este artículo
está escrito con la meta de 500 palabras, y ¡uff! Qué alivio que no se
me haya borrado (es el segundo intento). Y no haré más que corregir las
faltas ortográficas.
Sentidlo.
en http://www.themostdangerouswritingapp.com/
Gracias a Manuel Ebert
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