Atención: Depression Quest solo está disponible en inglés y es un juego que depende mucho del texto. Si no tienes buen nivel de inglés leído podrías frustrarte tras leer esta reseña.
Hace
mucho tiempo que Depression Quest me había llamado la atención. Se
trata de una historia interactiva (tus propias elecciones, distintos
finales) que te coloca en la cabeza de un chico con depresión. Pero
las decisiones que caracterizan a este tipo de historias no son del
todo nuestras, y es aquí donde el juego presenta su toque de
genialidad: en función de lo deprimidos que estemos, no tendremos
fuerzas para las opciones más activas.
Al
principio de la historia nos encontramos con una vida que no parece
tan mala: él tiene novia, amigos viejos y nuevos, una familia que le
quiere y un trabajo que le llega para vivir. Pero todo depende de
cómo se mire: “No encajamos, seguro que se aburre conmigo”,
“Solo me llaman por cumplir, en realidad no quieren que salga con
ellos”, “Todavía no me he dormido, si sigo así mañana no haré
nada bien”. Eso es la depresión, y sus distintas caras permean la
historia con mucho acierto (pensamientos obsesivos, pesimismo,
preocupaciones por lo más nimio, el “no vales nada” que tu mente
te repite a cada paso…) Mención especial a los consejos
bienintencionados, aquellos del tipo “Solo tienes que esforzarte”
“Cambia tu actitud”, que no sirven a un depresivo, porque es
incapaz de cambiar, porque tiene un problema de verdad y es un
problema que se da de comer a sí mismo. Y así sucede, una depresión
más profunda impide elegir acciones más vitales, las que serían
más beneficiosas. El juego, además refleja el proceso depresivo en
imágenes y música, como podréis comprobar al jugarlo.
¿Cómo
jugarlo? Hay tres formas:
1.
Elegir lo que creas mejor para salir de la depresión,
2.
Elegir lo que sabes que desearías hacer de estar en esa situación,
3.
Elegir lo que de verdad harías en esa situación.
Yo
jugué siguiendo la segunda y con tal de no desvelar lo que
encontraréis solo hablaré de mi momento favorito. Attic es nuestro
amigo online, al estar tras la pantalla, nos resulta mucho más fácil
abrirnos con él. En una ocasión, dice que necesita hablar de algo,
si aceptamos, nos contará que ha descubierto que su chica lo engaña.
Le ayudaremos a pasar el mal trago y pensar con calma qué hacer. Al
final, a pesar de ser los necesitados, nos sentiremos mucho mejor por
haberlo ayudado.
Hubo
esperanza, pero la depresión tiene muchos recursos y acabé peor de
lo que había empezado.
Pero
existe un final bueno. Y con la experiencia lo pude superar en el
segundo intento. Y superé también el dogma: un juego no necesita
ser divertido ni para ser bueno, ni para ser memorable, ni para
gustar.
Depression
Quest fue creado a través de varias experiencias personales para
hacer llegar a los demás la depresión: cómo funciona y la seriedad
que reviste como enfermedad. En mí lo ha conseguido, si también
queréis vivirlo:

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